Posteado por: cervanteschicago | marzo 4, 2010

Isidoro Máiquez en Chicago

Por Vicente R. Basabe

El pasado viernes 27 de febrero, tras una reunión en “Dowtown” Chicago, y almorzar con un amigo; me vi con cuatro horas libres.  Así que decidí caminar hacia el Sur por “Michigan Avenue”, esperando encontrar algún lugar cálido y acogedor donde gastar mi tiempo libre. Y llegué al  “111 S. Michigan Avenue”, donde se yergue un edificio neoclásico custodiado por dos inmensos y broncíneos leones: uno al Norte, desafiante, lo que no me arredró de entrar; y otro al Sur, al acecho, que traté de evitar cuando salí, nunca se sabe.

 El edificio mezcla dos estilos, el neoclásico originario, construido para albergar el edificio auxiliar de congresos  de la exposición “World’s Columbian Exposition” de 1893(lo que llamamos Expos), con la idea de que pasara a ser tras el evento el “Art Institute”; Diseñado por Shepley, Rutan and Coolidge,  cuenta  con un modernista nuevo ala,orientado al norte, diseñado por Renzo Piano, y que limita al Sur “Millenium Park”.  

Dejé mis bultos en consigna: abrigo, bufanda, guantes ,orejeras, gorro y maletín. Y me dispuse a sumergirme en el mundo del arte,  nunca mejor dicho, porque la colección que tienen abarca obras de todo el mundo, desde las grandes praderas del medio oeste americano, hasta las cumbres de Nepal; de las selvas de Gabón a los bosques del Loira; de la meseta castellana a los altiplanos andinos; de las pirámides egipcias a las mayas; de las viejas Roma y Grecia a las modernas Chicago y New York; del Indostán al  Sáhara; de las riberas del Mediterráneo a las playas del Pacífico. Un conjunto de obras que abarcan desde anteayer hasta hace tres milenios. 

Así andaba yo, un poco perdido, a la deriva de galería en galería, pues el mapa del “Visitors Guide” es algo confuso, o eso me lo parece a mí. Admirando cada uno de los objetos con los que me cruzaba, bajando escaleras, subiendo escaleras, atravesando patios; meditando sobre como enfocar mi nuevo “post” y relacionarlo con Cartagena, mi ciudad natal, cuando ante mi se apareció un retrato pintado por Goya: en la mirada del hombre vi cierta camaradería, como la de dos paisanos que se saludan, y así era, éramos paisanos. Se trataba del retrato de Isidoro Máiquez, uno de los mejores actores del siglo XIX según las crónicas, y un hombre que no solo actuó, sino que ayudó a modernizar el teatro  español.

 Isidoro Patricio Máiquez Rabay, nació el 17 de marzo de 1768 en Cartagena, donde creció e influenciado  por su padre se aficionó al teatro. Parece ser que  en su niñez devoró cuanto libro de teatro se le cruzó. De la mano de  su padre, siendo aún niño, hizo sus primero pinitos, y aprendió a actuar. 

A finales del XVIII, Isidoro, marcha a París a  perfeccionar su estilo junto al  actor francés François-Joseph Talma. Para ello consiguió por mediación de Godoy una pensión del Rey (una beca). Tras regresar a  España en 1802, introdujo importantes reformas en la forma de hacer teatro: suprimió a los vendedores ambulantes; retiró de escena al gracioso que anunciaba las funciones próximas; empezó a representar por las noches; anunciaba las comedias en carteles impresos, donde también constaban los nombres de los actores; apoyo la creación de una Escuela de Declamación; y sus representaciones se caracterizaron por un cuidado vestuario y decoración. 

Fue hombre de ideas liberales, y participó en el levantamiento del 2 de Mayo (un año antes, en 1807, Goya pintó el retrato que se exhibe en el “Art Institute”), lo que le costo cumplir condena en Francia, que fue revocada por Jose Bonaparte. Durante 1814-1820 fue perseguido por sus ideas liberales, siendo desterrado a Ciudad Real y  Granada, donde  otro 17 de marzo, el de 1828, murió.

Encontrarme este cuadro en Chicago me hizo mucha ilusión, y además sirvió de instrumento a las musas para inspirarme este “post”, que debía relacionar una obra disponible en la biblioteca Severo Ochoa con Cartagena. 

Pues vaya relación que usted ha hecho, podrían decirme… pero aún no he terminado. Así que con pirueta triple más tirabuzón: al menos hay dos películas disponibles en la biblioteca donde de una u otra forma el cartagenero Máiquez está presente:

1)      Más directa: Volaverunt, de Bigas Luna, y donde el actor Alberto Demestres interpreta a Isidoro Máiquez. Basada en el libro homónimo de  Antonio Larreta, también parte del catálogo.

2)      Con tirabuzón: Boca a Boca, de  Manuel Gómez Pereira,  donde el joven Víctor, conoce su vocación en el cine “Máiquez” de Cartagena, hoy cerrado.

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Responses

  1. Para mi fue un verdadero placer interpretar a Isidoro Maiquez en Volaverunt, aunque en esa ocasión hicimos que Maiquez cantase de forma operística, cosa harto dudasa. En cualquier caso fue una ocasión para conocer algo más del personaje que tiene una estatua en la plaza de Granada donde vivía antaño el poeta Antonio Carvajal.


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