Posteado por: cervanteschicago | febrero 19, 2010

Tomás Eloy Martínez en el Instituto

En el año 2006 tuvimos la suerte de tener a Tomás Eloy Martínez en el Instituto Cervantes de Chicago. Para los que habíamos leído alguno de sus libros o colaboraciones en prensa fue una magnífica oportunidad de conocer de cerca a uno de los autores más interesantes de la literatura argentina, que supo describir como pocos la historia, en muchos casos rocambolesca, de su país. 

Tomás Eloy Martínez falleció la semana pasada y creemos que la mejor forma de rendirle un homenaje es disfrutando de su literatura o recuperando sus magníficos artículos periodísticos. A continuación reproducimos la entrevista que le hicieron José Castro Urioste y Fernando Olszanski en el Instituto durante aquellos días. 

Usted ha vivido dos exilios en su vida, uno impuesto y otro voluntario ¿cómo ha vivido ambos y cómo han afectado esos exilios a su escritura?

Tuve que irme de la Argentina en el año 75 porque mi cabeza tenía precio en la Triple A, la organización paramilitar de López Rega. Una noche estaba en un restaurante en Buenos Aires y la cuadra se llenó de gente de la Triple A y el rumor era que venían a buscarme. Tuve tiempo de llamar a la redacción del periódico donde estaba trabajando para que enviaran fotógrafos. Mi primer pensamiento fue que mi familia pudiera reconocer mi cadáver, pero en cuestión de minutos la cuadra se llenó de reporteros, no sólo de mi periódico sino de otros también y entonces los paramilitares desistieron de llevarme. Puedo decir que le debo la vida a la solidaridad de los periodistas. Mi segundo exilio, el voluntario, empezó con una beca en Estados Unidos y de a poco me fui adaptando, igualmente vuelvo seguido a la Argentina.

 Y aquí en Estados Unidos ¿cómo ve la nueva cultura en español que se está desarrollando?

Se está desarrollando una nueva cultura en este país. Hay que pensarla como en la época de la exponencia de Dante, cuando una lengua vulgar que estaba surgiendo luego sería el italiano. Pero hay una gran diferencia, empecemos a diferenciar lo que es latinoamericano y lo que es latino. Lo latinoamericano tiene una cultura, como la conocemos ahora, de al menos 500 años. En los casos de las culturas precolombinas, en México y Perú, es mucho más. Esta nueva cultura latina en Estados Unidos tiene unos cuarenta años de desarrollo pero es un magma en formación. Todos los países latinoamericanos tienen diferencias entre sí y convergen en este país para crear algo nuevo. Eso todavía no se entiende en Estados Unidos y por eso va a ser muy interesante ver hacia dónde esta nueva cultura en desarrollo se dirige.

¿Y la nueva literatura en sí que se crea a partir de la inmigración?

De lo que he leído, al menos en inglés, no creo que tenga mucho que ver con la literatura latinoamericana, ni siquiera con la gran tradición de la literatura en inglés, diría que esta literatura es una hija pobre de la literatura norteamericana, no es rica en matices y literariamente no aporta mucho. Creo que lo fuerte está en la temática, la relación del inmigrante con una nueva sociedad y ver las reacciones de ésta a los cambios que se suceden en ella. No sucede lo mismo en el cine. En ese género se puede ver que la influencia es notable. Creo que hay interés más político y académico que otra cosa.

 En el prólogo de su libro, Ficciones verdaderas, usted afirma que uno de los deseos del escritor es conocer la realidad, transfigurarla o al menos discernir con ella. En usted ¿están todos esos deseos?

Todos esos deseos están, transfigurar la realidad, hacerla otra. En realidad la escritura es una insatisfacción con la realidad, si no ¿para qué uno querría escribir sino para crear otra realidad, modificarla de algún modo, entenderla? Son actitudes muy ingenuas las del escritor, porque hacer esto es muy difícil, pero para eso estamos, para ver el “en vez”, la otra realidad. Lo que está al otro lado de la realidad a mí me inquieta, me preocupa y me interesa mucho.

 Usted dice que novelas como Santa Evita y La novela de Perón son impuras ¿por qué asevera esto?

En general los personajes reales no construyen una novela, construyen una gran crónica, una gran historia. En esos libros son personajes reales que construyo como si fueran de ficción. Las llamo impuras porque hay una deliberada intención de mezclar los géneros. Porque esto no es el género novelesco del siglo XIX tal como se entiende. Hay un texto de Capote que a mí me impresionó mucho que dice: “Cada vez que leo mi texto descubro que no he usado todos los recursos que yo conozco”. A partir de eso hay que desplegar todo lo que uno sabe de literatura, yo soy periodista, guionista de cine, libretista de ópera… entonces decidí usar algunos de los recursos de otros géneros para escribir estas novelas. Por eso las llamo impuras.

Podéis encontrar gran parte de la obra de Tomás Eloy Martínez en nuestra biblioteca.

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