Entre esas vidas paralelas que “pueden curvarse y, por tanto, cruzarse”, el escritor ha llevado al papel emparejamientos como el de las protagonistas de nolas novelas La Regenta y Madame Bovary, o el de los escritores Guillermo Cabrera Infante y Frank McCourt. También se ha animado con dobles parejas, como la que forman don Quijote y Sancho Panza y Romeo y Julieta. O con el encuentro de un personaje real, el pícaro Estebanillo González, con uno de ficción, la protagonista de La vagabunda coraje, de Grimmelshausen.
¿Con quién emparejaría a Ibarretxe y su consulta? “Con uno dentro del campo de los iluminados”. ¿Y a Zapatero, empecinado en negar la crisis económica? “Con alguien empeñado en negar la realidad”. El caso es que, con unas parejas o con otras, Mina pretende rendir un homenaje a la literatura en unos tiempos en los que se fabrican “demasiados compartimentos estancos” en la literatura. Una época en la que “hay una especie de reinvitación a lo histórico, hecho con un desparpajo tremendo porque la gente busca entretenimiento”. “No sé por qué no puede entretenerse pensando un poco y disfrutando de esas mismas épocas con autores de entonces. Ahora parece que la novela histórica te tiene que hablar de misterios rarísimos, forzadísimos, cuando hay libros magníficos que cuentan historias estupendas”, subraya. En ese sentido, su Vidas paralelas va a “reconfortar” a lectores empedernidos como él, porque se van a topar con “personajes casi de la familia”. Pero también es una obra que puede recibirse como “una invitación” a la lectura de textos que se han convertido en clásicos.
Enviado por Miguel Telleria